
Por Silverio José Herrera Caraballo (Director Partido Oxígeno Sucre)
El reciente aval otorgado por el Partido Verde Oxígeno a la precandidatura presidencial del doctor Juan Carlos Pinzón Bueno marca un punto de inflexión en el panorama político colombiano de cara a las elecciones del 2026. No se trata únicamente de una decisión partidista, sino de un gesto con implicaciones estratégicas para el país. En un escenario nacional marcado por la incertidumbre institucional, las tensiones sociales y la polarización ideológica, la figura de Pinzón representa un llamado a la sensatez, la preparación y el liderazgo técnico que exige la coyuntura actual.
El acto de respaldo, realizado en el Hotel Hyatt de Bogotá, reunió a diversos sectores del partido y a actores relevantes de la vida pública nacional. Destacó la presencia de los miembros de la Reserva Primera Clase (RPC) – (organización que agrupa a veteranos y reservas de las Fuerzas Militares y de Policía), quienes cuentan con voz y voto dentro de la estructura nacional del partido, reafirmando la coherencia del proyecto político con la defensa institucional y los valores de la República. A ellos se sumaron los directores departamentales del partido, así como los consejeros de juventudes elegidos el pasado 20 de octubre, configurando una escena intergeneracional y plural que proyecta cohesión interna y sentido de propósito.
Un perfil de Estado, no de coyuntura: Juan Carlos Pinzón Bueno no es un improvisado ni un producto de laboratorio político. Su trayectoria habla por sí misma. Economista con formación en la Universidad Javeriana, máster en Política Pública en Princeton y con estudios avanzados en relaciones internacionales y seguridad, Pinzón ha construido un perfil de servidor público técnico, disciplinado y profundamente institucional. Fue viceministro y ministro de Defensa, cargo desde el cual fortaleció la moral de las Fuerzas Armadas, impulsó la modernización militar y promovió estrategias de seguridad integral con visión de largo plazo. Posteriormente, su rol como embajador de Colombia ante Estados Unidos en dos periodos distintos consolidó su reputación como diplomático de alto nivel, capaz de tender puentes con los centros de poder internacional sin renunciar a la soberanía nacional.
Esa combinación de experiencia técnica, sensibilidad política y compromiso con el orden institucional le otorga a su precandidatura un sello de seriedad que pocas figuras del escenario actual pueden exhibir. Frente a un entorno político donde abunda la retórica y escasea la gestión, Pinzón representa una opción de liderazgo racional, que entiende tanto la lógica del Estado como las exigencias de la economía global.
El respaldo de la reserva y la juventud: un equilibrio simbólico. El apoyo expresado por la Reserva Primera Clase (RPC) al proyecto de Pinzón no es menor. Este grupo de veteranos y reservas de toda la fuerza pública quienes desde el retiro encarnan el respeto por la historia y la institucionalidad de las Fuerzas Armadas, y su presencia en la estructura de Oxígeno dota de legitimidad al proceso político que se está gestando. Sin embargo, el verdadero valor del acto radica en el equilibrio simbólico que se evidenció en el evento: veteranos y jóvenes compartiendo un mismo propósito, el de construir una Colombia segura, estable y moderna.
Los consejeros de juventudes, quienes representan el dinamismo y la renovación política, son testimonio de una apuesta del partido por integrar a las nuevas generaciones en la toma de decisiones. En este diálogo intergeneracional, Pinzón aparece como un punto de convergencia: un líder que combina la experiencia con la apertura al cambio, la técnica con la empatía, la autoridad con la escucha.
El desafío de la gobernabilidad y la necesidad de liderazgo técnico: La campaña presidencial del 2026 se perfila como una de las más complejas de los últimos años. Colombia enfrenta retos estructurales en materia de seguridad, crecimiento económico, empleo, sostenibilidad y gobernabilidad. El desgaste institucional es palpable y la confianza ciudadana en las instituciones se encuentra en mínimos históricos. En ese contexto, el país necesita liderazgos con conocimiento de Estado, con capacidad de construir consensos sin renunciar a la firmeza y, sobre todo, con una visión técnica de la administración pública.
Juan Carlos Pinzón encarna justamente esa perspectiva: un liderazgo ejecutivo, pragmático y centrado en resultados. Su paso por el sector defensa y por la diplomacia le otorga una comprensión transversal de las relaciones entre seguridad, desarrollo y estabilidad económica. A diferencia de quienes hacen política desde la tribuna ideológica, Pinzón lo hace desde la planeación estratégica y la ejecución medible, virtudes indispensables para reconstruir la confianza en el aparato estatal.
El significado del aval de Oxígeno: El Partido Oxígeno, liderado por una visión de renovación democrática y transparencia institucional, demuestra con este aval su disposición a respaldar proyectos políticos con criterios de mérito, ética y gestión pública. No se trata de un simple apoyo electoral, sino de un reconocimiento al valor de la experiencia y la solvencia moral. Al incorporar sectores de la reserva, de la academia, de los jóvenes y de la ciudadanía civil organizada, el partido empieza a consolidarse como una alternativa sólida en el espectro político colombiano.
El gesto político de respaldar a Pinzón Bueno trasciende los cálculos partidistas: es una apuesta por la reconstrucción del Estado como instrumento al servicio del ciudadano, no como botín burocrático. Es también un mensaje claro a la opinión pública: el país puede ser gobernado con seriedad, con técnica, con institucionalidad.
El acto en el Hotel Hyatt no fue simplemente el lanzamiento de una precandidatura, sino el inicio de un proyecto político que busca devolverle al Estado colombiano la dignidad del servicio público. Juan Carlos Pinzón representa una opción ejecutiva, preparada y patriótica; un liderazgo de equilibrio entre la autoridad y la sensibilidad social. Su recorrido, sus credenciales y su visión lo convierten en un actor determinante para el futuro inmediato del país. En tiempos de ruido político y desconfianza, la apuesta del Partido Oxígeno por Pinzón es, ante todo, un mensaje de esperanza racional: la convicción de que la experiencia, la técnica y la integridad aún pueden guiar el destino de la nación.
